domingo, 13 de noviembre de 2016

SOLO ASÍ, TE QUERRÁS CASAR CONMIGO

Cuando te duela la voz,
te quedes en silencio,
el frió se abrace a ti
o te duela el impulso...
te querrás casar conmigo.


Te querrás casar conmigo
cuando esparzas tus raíces
llenas de pasados,
que tienen más de veinte años.


Solo así, serás el dueño de tu vientre,
y de mi vientre,
para terminar besándonos las entrañas.


Serás el puente donde se una nuestra sangre,
la desembocadura de todos nuestros huesos.


Te querrás casar conmigo
cuando notes que tu sangre me responde
y tu piel se despegue de la vida dando saltos.




Me verás
y notarás que al mirarme me has parido,
resurgiendo de entre los muertos,
y porque al besarte en la boca...
ya podré levantarme del suelo.


Te unirás a mi cuando sientas morir el alma,
o cuando sientas que nada ha de tragarme,
¡ni una leve huella del día ha de rozarme!
-eso pensarás-.
Sentirás que sin mi
habrás vivido muerto en mi ausencia.


Solo así, te querrás casar conmigo,
con el dolor vencido de tu corazón sin límites.